SUEÑOS
DESPRENDIDOS
La vida es un derecho
inviolable, imprescindible e irrenunciable, las condiciones para una vida
mínima digna son la alimentación, salud, vivienda, educación y segurida
En el año 2002 Elena
Poloche era una de tantos habitantes de calle en la ciudad de Bogotá, recorría
a la deriva las calles de la capital y se dedicaba al rebusque entre las
basuras, mendigando por dinero o comida.
Algunas personas se
vuelven habitantes de calle por diferentes causas, el alcohol, perdida de
familiares, abuso sexual, psicológico, violencia intrafamiliar, problemas
mentales y como en el caso de Elena; el consumo de sustancias psicoactivas.
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| IMAGEN DE APOYO |
Mientras estas dos
mujeres se dejaban seducir por las curvas de las calles, su apariencia empezaba
a cambiar… día tras día sus rostros reflejaban suciedad, vestían harapientas y
desaliñadas, indicando que eran el espejo de una vida con sueños desprendidos.
.
Elena consumía
marihuana, perico y bazuco. Su familia, tras largos meses de búsqueda la halló
en la calle, y de sus brazos le desprendieron a su hijo de cuatro meses de
nacido, tiempo después volvieron por ella, pero no quería regresar, ya había
tomado la calle como un “estilo de vida”. Tras el abandono de su hijo, llegó la
pérdida de su amiga “la chiquis” quien murió por una sobredosis de bazuco. La
vida de Elena se volvió más miserable de
la que ya de por si era.
De una u otra manera,
la muerte de su amiga hizo encender la luz de la esperanza en el corazón de
Elena, quién empezó a reivindicarse, por sus propios medios intentó sobresalir,
inició en la labor del reciclaje, sin duda alguna tuvo grandes recaídas, unos
días le iba bien, otros días regular… recorría la capital de un lugar a otro
buscando papel, cartón, vidrio o plástico; pero lo que más hallaba era la
indiferencia de la sociedad.
Hoy, Elena es una mujer
luchadora, con sueños y anhelos, lleva consigo certificados de estudio y
diploma de bachiller, vive con su familia y retoma el ser madre.
Se deja claro que el registro fotográfico de la protagonista no fue autorizado
Algunas personas toman
a los habitantes de calle como los responsables de la inseguridad ciudadana,
porque obstruyen el flujo peatonal, ya que duermen en aceras y parques. A
diario son vistos en los semáforos,
iglesias y están latentes en nuestra ciudad, convirtiéndose en el foco critico
de la sociedad y siendo vistos de una forma inferior, por el hecho de vivir en
condiciones precarias (como si al vivir en las calles dejaran de ser humanos).
Mes a mes el cambio de
Elena fue notorio, su más grande aspiración era volver a ver a su hijo y a su
familia, adicional a ello estaba el reintegrarse como una persona útil para la
sociedad que algún día la estigmatizó, excluyó y discriminó.
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| Carrera séptima con calle 24 Bogotá D.C |
“La calle es el
escenario de comercio y socialización para muchos y el único lugar de refugio y
supervivencia para otros, la calle es dura, la calle es de todos, todo depende
de la suerte de uno” afirma Elena. Ella también se arrepiente de las cosas malas
que hizo, también complementa “a los habitantes de calle no deben ser tratados
como seres inútiles, que lo que hay que hacer es brindarles empleo, así sea
limpiando caños, yo sé que muchos de ellos lo harían, muchas veces detrás de la
vejez, el mal olor y el atuendo se esconde
una ser con sueños truncados”.
Si se crea conciencia
con la xenofobia, el racismo y la contaminación, ¿por qué con esto es distinto?...
Queda mucho camino por recorrer, hasta saber que no hay gente sufriendo con una
vida vulnerada.
Se deja claro que el registro fotográfico de la protagonista no fue autorizado
Daniela A. Vásquez Murillo


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